Los Amigos de Michel Houellebecq

Esta página está dedicada a Michel Houellebecq, cuyo trabajo y vida han iluminado la mía. Para todos aquellos que ya han descubierto, o han de hacerlo, el trabajo de Michel Houellebecq y a quienes les gustase compartir sus sentimientos o sus preguntas, para ese pequeño joven en medio de la multitud que fue animado a soñar por el personaje de Annabelle; para esa mujer, en París o en el otro extremo del mundo, que fue inspirada a descubrir a Lovecraft después de haber leído el ensayo de Michel sobre él; para todos aquellos quienes, profundamente conmovidos, han sido transformados por una novela o un poema de Michel, y quienes han sentido la necesidad de compartir su descubrimiento de este escritor con alguien querido. Esta página es para todos aquellos y para muchos otros que todavía, confío, han de unirse a nosotros... -- Michelle Levy

"No hay que temerle a la felicidad: pues no existe" (Michel Houellebecq)


Biografía

Michel Houellebecq nació el 26 de febrero 1958 en La Réunion. Su padre, guía de alta montaña, y su madre, médico anestesista, pronto se desinteresan de su existencia. Una media hermana nace cuatro años después. A los seis años, es confiado a su abuela paterna, comunista, y de la que adopta el nombre como seudónimo.

Vive a Dicy (Yonne), y luego a Crécy-la-Chapelle. Es interno en el Liceo de Meaux durante siete años. Su abuela muere en 1978.

En 1980, obtiene su diploma de ingeniero agrónomo. El mismo año se casa con la hermana de un "compañero". Empieza entonces un período de cesantía. Su hijo Etienne nace en 1981. Se divorcia. Una depresión lo lleva a internarse varias veces en "medio psiquiátrico".

Su carrera literaria empieza a los veinte años. Frecuenta círculos poéticos. En 1985 conoce a Michel Bulteau, director de la Nouvelle Revue de París, quien publica sus primeros poemas. Es el comienzo de una gran amistad. Bulteau le propone participar a la coleccion "Les Infréquentables" que creó en las "Editions du Rocher". Así es como se publica, en el año 1991, "Lovecraft, contre le monde, contre la vie". Integra la Asamblea Nacional como secretario administrativo. El mismo año aparece "Seguir vivo", en las "Editions de la Différence", y luego, con este mismo editor, el primer conjunto de poemas: "La búsqueda de la felicidad", que obtiene el premio Tristan Tzara. Conoce a Marie-Pierre Gauthier.

En 1994, Maurice Nadeau publica "Extensión del ámbito de la Lucha", su primera novela, actualmente traducida a varios idiomas. Este libro lo acerca a un público más amplio. Colabora con varias revistas (L'Atelier du Roman, Perpendiculaires -de donde es luego excluído, Les Inrockuptibles).

A partir de 1996, Michel Houellebecq publica bajo "Flammarion", donde Raphael Sorin es su editor. Su segundo conjunto de poemas, "El sentido del combate", obtiene el premio de Flore 1996. Sus obras "Seguir vivo" y "La búsqueda de la felicidad" -revisada para la ocasión- son reeditadas en un volumen en 1997. En 1998, recibe el Gran Premio nacional de Letras Jóvenes Talentos por el conjunto de su obra. "Intervenciones", conjunto de textos críticos y de crónicas, y "Las Partículas elementarias", su segunda novela (Premio Noviembre, traducida a más de 25 idiomas), aparecen simultáneamente. Se casa con Marie-Pierre.

En 1999, co-adapta para el cine "Extensión del ámbito de la lucha" junto a Philippe Harel, dirigida por este último. Publica "Renacimiento", nueva antología de poemas. En la primavera del 2000 saca un álbum en el que sus poemas, grabados por él mismo, son acompañados por la música de Bertrand Burgalat y Jean-Claude Vannier. Michel Houellebecq vive actualmente en Irlanda, cerca de Dublin. Trabaja en un proyecto de libro sobre Lanzarote -fotografías y textos- para el otoño 2000.


Sus referencias

Baudelaire, El mejor de los mundos de Aldous Huxley, American psycho de Brett Easton Ellis, Kant, Auguste Comte, La montña mágica de Thomas Mann, The Book of Kells y... "Pif le chien".

El mundo de Michel Houellebecq

Jimi Hendrix, Neil Young, Schubert, Françoise Hardy, Leonard Cohen, Brian Wilson y les Beach Boys, David Crosby. Le ron-gengibre, los cigarrillos, Monoprix.


Algunas lecturas que lo han marcado

Bret Easton Ellis :
— Glamorama, Robert Laffont (« Pavillons »), 2000
Emmanuel Carrère :
— Je suis vivant et vous êtes morts : Philip K. Dick, 1928-1982, Le Seuil (« Points »), 1996.
— L‘Adversaire, P.O.L, 2000.
Yves Bichet :
— Citelle, éditions Cheyne, 1989.
— Clémence, éditions Le Temps qu’il fait, 1999.
— La Part animale, éditions Gallimard (Collection blanche), 1994.
— Le Rêve de Marie, éditions Le Temps qu’il fait, 1995
Lydie Salvayre :
— La Compagnie des spectres, Le Seuil, 1997 (Prix Novembre).
— La Puissance des mouches, Le Seuil.
— La Vie commune, Verticales.
Philippe Vilain :
— La Dernière Année, Gallimard, 1999.
Molly Keane :
— Et la vague les emporta, La Table Ronde.
 
... y algunas referencias sobre física cuántica:
Sven Ortoli & Jean-Pierre Pharabod, Le Cantique des quantiques, Paris, La Découverte, 1998.
Werner Heisenberg, La Partie et le tout, Paris, Flammarion, 1990 (Collection Champs).
Bernard d‘Espagnat, À la recherche du réel, Paris, Presses Pocket, 1991 (Collection Agora).
Michel Bitbol, Mécanique quantique : une introduction philosophique, Paris, Flammarion, 1997 (Collection Champs).


ABC (10/12/2000): "En medio del mundo"
por Fernando ARRABAL

Cela, Kundera, Gao (sin be de burro), Ivry, Déon, Salinger !a mí!

A Houellebecq, abierta la veda, se le sambenita o escupe en la cara. Es el chivo expiatorio, el cabrón, para medio mundo (aunque no "en medio del mundo"... súbtitulo de su último libro "Lanzarote"). Se ha transubstanciado en "acontecimiento cultural" o en "fenómeno culturalista" del universo de las Letras (¡y hasta de los letristas y letrudos!). Alzados al rango de visionarios sus admiradores leyéndole tienen el sentimiento de contemplar la creación en el cuenco de la mano. Y como la letra con sangre entra sus detractores escriben: "Houellebecq, no sólo es un escritor que dice cosas asquerosas sino que además las dice asquerosamente". ¡Qué aproveche!

Levantando las manos a la cabeza el personaje central de "Lanzarote" pone a Dios por testigo. Y de manos a boca canta su cólera, sin musa ni misa, contra Bélgica: "Poco les falta a los nacionalistas extremistas para alcanzar el poder... Bélgica se ha convertido en un país delicuescente y absurdo... ."

Desaparecidos los nihilistas (¡y los nihil obstat!) la Nada se ha tornado cañamazo del Todo. Tecnología y juguetes (y no sólo los teléfonos) se van miniatuarizando mientras la fea geografía se fracciona y fractura. Todo se hace cada día más ligero, pero con la pesadez inaguantable de lo "mini-mini". Miau! Rudi, por su parte , ruge enjaulado: "En Bélgica cada vez más, grupos de jóvenes atacan a la gente... Bruselas se ha convertido en un santuario terrorista... Los belgas son seres escatológicos y perversos que se complacen en su propia humillación... Estoy de acuerdo enteramente con este eslogan de la cultura alternativa: Bombardear Bruselas"

Sólo la esperanza le permite sobrevivir, pero andando sobre la cuerda floja. El Universo tan pancho, tan ancho y tan ajeno sigue reposando sobre el orden global a escala del prión o del firmamento: "Me casé con una marroquí para huir de los belgas... En Bélgica nada tenemos en común salvo la vejación y el miedo..."

"Lanzarote del Lago como Houellebecq en Las partículas elementales también trató de encontrar el Grial: la panacea que hubiera permitido la regeneración... Houellebecq publicará un libro sobre la isla... ¡de Lanzarote!". Escribí estas líneas, en ABC, el 7 de noviembre de ¡1998! Un año después, el 14 de diciembre de ¡1999!, el narrador del libro (que acaba de aparecer en noviembre de ¡2000!) decide, desengañado, tomar una semana de vacaciones. Y ¿por qué no? en Lanzarote: "Y ¿dónde cae esa isla?"

Asistimos al embrollo sin embrague del ventrilocuo perdiendo el control de su muñeco. Al narrador los cactus le parecen repugnantes. "Se adaptan perfectamente a una geografía desesperante". Los camellos de la isla son, para él, los animales más agresivos y cardos de la creación. El oráculo pregona al currículo lo que va a suceder. Gracias a él intentamos esquivar la desgracia anunciada o la gracia anulada.

¿Podrá soportar una semana en Lanzarote? Es tan frágil la facultad que nos permite aceptar la realidad. Una noche, el narrador practica el onanismo mirando a las jovencitas que bailan rap en la televisión sin ton ni son puesto que ha bajado el sonido completamente. Luego se cae de sueño. La televisión hasta el moño le aburre y hace dormir a un santo. La clarividencia a doble cero es uno de los caracteres más sorprendentes de la ilusión.

El narrador vive un entreacto tórrido y pródigo con una pareja de tríbadas valquirias. Rudi, en semejante bacanal, no asume el papel de francotirador de francachela. Cual bípedo de pro tiene el privilegio de pensar pero no el de ubicuidad mental. Es incapaz como todos de pensar en dos cosas a la vez.

Embragado con los brazos de las dos lesbianas el narrador confiesa : "me doy cuenta de que empiezo a amar esta isla... Los paisajes son cada vez más impresionantes". Edipo intentó también no matar a su padre y se precipitó en la trampa del destino. La seguridad de no fallar es el ingrediente y el diente de la ilusión.

Houellebecq fotografió la isla con talento, tino y mimo sin olvidar de exponer sus flous ¡exponiéndose! Las predicciones se cumplen merced a los gestos que tratan de conjurarla, incluso para los cojijosos. El intermedio sexual da paso al divino.

El narrador observa displicente a un grupo religioso de la isla dirigido por un ex cronista hípico. En sus prospectos preguntan: ¿Se masturba a menudo? ¿Ha practicado el amor en grupo? Y comenta: "...habría podido hallar todo esto en cualquier número de Elle ". La historia es divina y humana (como "la Ilíada") cual fatalidad de la existencia irónica e inaccesible. Rudi escribe al narrador: "La sexualidad es una potencia superior....

He decidido hacerme religioso renunciando a una forma de libertad individual... sé que el mundo lo interpretará como un dramático fracaso personal". Lo verdadero no es verosímil a pesar de que lo verosímil no es la verdad. Llevamos en nuestros adentros a un traidor: la vanidad que desaparece a la sombra de Dios. La religión de Rudi propone la inmortalidad del cuerpo, del alma y del pensamiento gracias a la clonación.

"Es la respuesta técnica y renovadora a los problemas que las demás religiones resuelven sólo de manera irracional y metafórica". Se puede llegar al conocimiento tras caer en el abismo. Y como la realidad es una impostura y el mundo una ilusión los cofrades de Rudi organizan orgías pías. Participan en familia de este erotismo sagrado y sin consideraciones de edad, sexo, o lazos de familia.

Podemos soñar contra la lógica y contra el propio pensamiento. Los viejos disponían de la belleza de la gracia porque se acercaban a Dios. Hoy la falsificación sienta plaza de autenticidad en el mejor de los mundos virtuales. El último capítulo de "Lanzarote" acontece en el futuro, como sucedió ya en "Las partículas elementales".

En pleno proceso de Rudi, por depravación sexual, el narrador va a hacer el indio en Indonesia. "No estaré presente en el momento del veredicto" Como parábola y colofón de "Lanzarote" figura la crónica del Padre Curbado (cura de la parroquia de Yaiza) sobre el cataclismo de lava y fuego que regeneró a la isla. Ese lugar mejor, situado (como dice el autor) "en medio del mundo". ¡Mejor que mejor!

Fernando ARRABAL


Revista El Planeta (Mayo de 2000): "Elegía al hombre. Michel Houellebecq"
Por Rafael Martínez.

Michel Houellebecq, el escritor polémico de moda en Francia ha desatado pasiones y discusiones en el panorama literario del continente europeo. Con su segunda y última novela, Las partículas elementales (Anagrama), la polémica y la división de opiniones han vuelto a espolear la escena de las letras carente desde hacía mucho tiempo de un escritor que fuera capaz de remover conciencias, de hacernos pensar, tanto si compartimos sus tesis, su particular forma de ver la vida, como si no. Ya en su anterior trabajo, y opera prima, "Ampliación del campo de batalla" (también editada por Anagrama en España), Houellebecq repartía a diestro y siniestro contra el capitalismo más salvaje –ese neoliberalismo tan en boga y que, según el escritor lo ha convertido todo, incluyendo el amor en particular, los sentimientos en general, el sexo también, en pequeñas parcelas de mercado. En Las partículas elementales, la crítica se centra en el Mayo del 68 francés y en la liberación sexual como una de sus consecuencias. Para el autor, esta pretendida liberación desnaturalizó al hombre, todavía inmaduro, y con ella la sociedad que surgiría a posteriori. O, mayor liberación individual, mayor desesperación. No en vano, el cuadro que presenta al inicio de la novela lo dice todo: una mujer burguesa, madre de dos hijos, reconvertida en hippie, abandona a éstos en busca de la liberación sexual. Y que conste que Las partículas elementales tiene buena parte de autobiografía.

"Este libro está dedicado al hombre". Preguntado a propósito de la actitud de los personajes de sus novelas, Houellebecq afirma que éstos no son seres abocados al vacío del llamado absurdo existencialista; sino que, en contraposición, son seres que no están absoluto contentos con lo que les ha deparado la vida, pero que han persistido en ella, y de ahí esa búsqueda (y posterior denuncia) de los problemas de la sociedad francesa actual -y por ende, de la sociedad occidental- que han provocado el malestar del individuo, sumido en la soledad, condición que enfatiza al titular su segundo libro y que resulta de las consecuencias –según él- de esa pretendida (en cualquier caso malograda) revolución, la del Mayo francés. Hemos llegado a un punto, pues, en el que el hombre es incapaz de amar, pues su hastío es mayor que la capacidad de relacionarse de una manera normal con los demás; y así, además, evitar las complicaciones propias de la búsqueda del amor, del sexo. El sarcasmo es un recurso propio de Houellebecq para, llegado el momento, proponernos una solución: ahí aparece entonces la clonación del ser humano. La desesperación es ya total, no hay remedio, no hay futuro.

A consecuencia de todo esto, es fácilmente comprensible que la polémica estallara en Francia y, posteriormente en otros países, en forma de debates, de pronunciamientos a favor y en contra, siendo Houellebecq tachado de "reaccionario" por sus más firmes detractores y, por el contrario, agasajado por otros, como el diario Le Monde que, a propósito de su candidatura para el Prix Goncourt, premio que mantiene en vilo a la sociedad literaria francesa a lo largo de todo un año, apostó por él, aunque finalmente no le fuera concedido (sí obtuvo, sin embargo, el Prix Novembre). Mientras tanto, las cifras de venta de "Las partículas elementales" se han disparado, convirtiéndose en un fenómeno social y editorial que ha sorprendido a editores y aun a la crítica, que tanto ha desdeñado el fenómeno Houellebecq por considerar que su literatura no es buena. Allá ellos…

"Presencia humana". Comparable a otros autores como Louis-Ferdinand Céline por su insolencia y fuerza en la narración, al Georges Perec de "Un hombre que duerme" –un libro en el que, un buen día, el narrador, que lo hace en primera persona, es víctima de una repentina lucidez que le revela verdades como que todo está dicho o hecho, la soledad del hombre; y de ahí la indiferencia para con su entorno y su vida anterior ante el descubrimiento- o a un Emil Michel Cioran por la aceptación de un mundo trágico, podrido, inexorablemente perdido para siempre, a Houellebecq todavía le queda tiempo para poner voz a unas canciones en las que, lo más que hace es susurrar, tararear, hablar con esa voz cansina que delata a un hombre tímido y hastiado, depresivo y cansado, entre otros epítetos que no podríamos rechazar. El disco, "Présence humaine", empieza a escucharse con voracidad por los lectores que han encontrado en Houellebecq un estandarte, un icono en el que mirarse y comparar con sus propias vidas; y comprobar que sí, que más de uno podría suscribir lo que dice este francés de aspecto enfermizo. Y no es que lo diga yo, no, que se sepa ya es todo un fenómeno, un Perry Blake o un Jay Jay Johanson de las letras a punto de ser consagrado, la misma melancolía en la voz.

Las partículas elementales. Michel Houellebecq. Editorial Anagrama, 1.999. Traducción de Encarna Castejón. 322 págs.

Bruno Clément y Michel Djerzinski son hermanastros, hijos de la misma madre pero de diferentes padres. El primero, víctima de maltratos durante su estancia en el internado, introvertido, un obsesionado con todo lo relacionado con el sexo, resentido, un profesor de literatura en la edad adulta que no puede dejar de pensar en las chicas jóvenes; el segundo, un biólogo extremadamente introvertido al igual que su hermanastro que ha renunciado al sexo y a nada que tenga que ver con la gente, si exceptuamos la biología y su afición a establecer comparaciones entre los descubrimientos de ésta y el comportamientos de sus congéneres. Ambos son abandonados siendo niños por Janine , la madre burguesa que vive de las rentas que le proporciona la clínica de su ex marido, para entregarse a una vida sexual libre en el contexto hippie de la época. A través de experiencias de distinto calado (la patética experiencia de Bruno en un lugar de encuentro new age post-sesentayochista en busca de mujeres; la imposibilidad de Michel para disfrutar de su escasa actividad sexual), ambos llegarán a compartir el mismo sentimiento de fracaso y un destino paralelo, fácilmente imaginable, en el devenir de su vida sentimental, cuestionando el modelo de sociedad que les ha tocado habitar, sufriendo, volviendo la vista atrás en múltiples ocasiones, intentando en vano cambiar y finalmente asumiendo su condición, tristes tiempos y tristes hombres sin esperanza alguna.


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BUSCO PARA M.H. NOTICIAS SOBRE "Revisatlantica", PUBLICADA EN CADIZ HACE 5, 6 ANOS Y DEDICADA A LA POESIA FRANCESA (PORTADA AZUL BLANCO ROJO). PLATAFORMAS DE GRACIAS.


Des poèmes en espagnol ( Le sens du combat)

Ultimo bastión contra el liberalismo (Dernier rempart contre le libéralisme) (Le sens du combat, II)

Rechazamos la ideología liberal porque es incapaz de darle un sentido, una vía, a la reconciliación del individuo con su semejante en una comunidad que podríamos calificar de humana, Y, por otra parte, el fin que ésta se propone es incluso totalmente diferente.
Rechazamos la ideología liberal en nombre de la encíclica de León XIII sobre la misión social del Evangelio y con el mismo espíritu conque los antiguos profetas impetraban la ruina y la maldición sobre la cabeza de Jerusalén, Y Jerusalén cayó, y no tardó menos de cuatro mil años en volver a levantarse.
Es indiscutible y está comprobado que todo proyecto humano se evalúa cada vez en función de meros criterios económicos.
De criterios absolutamente numéricos, Memorizables en archivos informáticos.
Esto no es aceptable y debemos luchar por que la economía sea puesta bajo tutela y por que se la someta a ciertos criterios que me atreveré a llamar éticos,br> Y cuando echan a tres mil personas y oigo charlatanear sobre el costo social de la operación Me entran ganas furiosas de estrangular a una media docena de auditores,
Lo que sería una excelente operación, Un limpieza absolutamente benéfica, Una operación prácticamente higiénica.
Tened confianza en la iniciativa individual, eso es lo que repiten por todas partes, lo que van repitiendo por todas partes, como esos viejos despertadores a cuerda cuya campanilleo uniforme bastaba por lo general para hundirnos en un insomnio extenuante y definitivo,
No tengo para esto más que una respuesta, y esta respuesta surge de una experiencia al mismo tiempo desconsoladora y repetitiva, Es que el individuo, quiero decir el individuo humano, es por regla general un animalito a la vez cruel y miserable,
Y que sería muy en vano tenerle confianza a menos que sea acorralado, encerrado y mantenido entre los principios rigurosos de una moral inatacable, Lo que no es el caso.
En una ideología liberal, se entiende.
Traducción de Carlos Cámara y Miguel Frontán
Tenemos que desarrollar…
(Nous devons développer …) (Le sens du combat) Tenemos que desarrollar una actitud de no resistencia al mundo;
Lo negativo es negativo, Lo positivo es positivo, Las cosas son.
Aparecen, se transforman, Y luego simplemente dejan de existir; El mundo exterior, en cierto modo, es algo dado. El ser de percepción se parece a un alga, Una cosa repugnante y muy blanda, Intrínsecamente femenina Y es eso lo que tenemos que alcanzar Si queremos hablar del mundo Simplemente, hablar del mundo.
No tenemos que parecernos a quien intenta someter el mundo a sus deseos, A sus creencias Nos está permitido, sin embargo, tener deseos, Y hasta creencias En cantidad limitada.
Después de todo, formamos parte del fenómeno, Y somos, por ende, eminentemente respetables, Como lagartos.
Como lagartos, nos calentamos al sol del fenómeno Esperando la noche Pero no lucharemos, No debemos luchar, Estamos en la posición eterna del vencido.
Traducción de Carlos Cámara y Miguel Frontán
La memoria del mar (La mémoire de la mer) (Le sens du combat)
Una luz azul se instala sobre la ciudad,
Ya es hora de apostar; El tránsito decae. Todo se detiene. La ciudad está tan calma. En una niebla de plomo, con el miedo en el fondo de los ojos, Caminamos hacia la ciudad, Cruzamos la ciudad. Cerca de los coches blindados, el grupo de mendigos, Como un charco de sombra Se desliza retorciéndose en medio de los escombros Tu hermano está entre los mendigos Está entre los errantes No olvido a tu hermano, No olvido el juego. Compramos arroz en galerías cubiertas, Rodeados por el odio La noche es incierta, La noche es casi roja A través de los años, en lo hondo de mí mismo, se mueve, La memoria del mar.
Traducción de Carlos Cámara y Miguel Frontán

Los inmateriales (Les immatériaux) (La poursuite du bonheur)
La presencia sutil, intersticial de Dios Ha desaparecido.
Flotamos, ahora, en un espacio desierto Y nuestros cuerpos están al desnudo.br> Flotando, en la frialdad de un aparcamiento de suburbio Delante del centro comercial Orientamos nuestros pechos con movimientos ágiles Hacia las parejas del sábado por la mañana Cargados de niños, cargados de esfuerzos, Y los niños se disputan aullando imágenes de Goldorak.
Traducción de Carlos Cámara y Miguel Frontán

Hay momentos en la vida…
(Il est des moments dans la vie…) (La poursuite du bonheur)
Hay momentos en la vida en los que casi tenemos la impresión de oír el irónico crujir del tiempo desenvolviéndose, Y la muerte gana puntos sobre nosotros. Nos aburrimos un poco, y aceptamos apartarnos provisoriamente de lo esencial para dedicar algunos minutos a la realización de una tarea tediosa y sin alegría pero que creíamos rápida, Y luego nos damos vuelta, y nos apercibimos con desaliento de que otras dos horas se han perdido en el vacío, El tiempo no tiene piedad de nosotros. Al final de ciertos días tenemos la impresión de haber vivido un cuarto de hora y naturalmente nos ponemos a pensar en nuestra edad,br> Entonces tratamos de imaginar un ardid una especie de jugada de póker que nos haga ganar seis meses y una vez más el mejor medio es llenar una página,
Ya que salvo en ciertos momentos históricos precisos y para ciertos individuos cuyos nombres figuran en nuestros libros,
El mejor medio de ganarle la partida al tiempo sigue siendo renunciar en alguna medida a vivir en él.
El lugar en que nuestros gestos se desarrollan y se inscriben armoniosamente en el espacio y suscitan su propia cronología, El lugar en que todos nuestros seres dispersos marchan de frente y en que todo desfase está abolido,
El lugar mágico del absoluto y de la trascendencia Donde la palabra es canto, donde el paso es danza No existe en la tierra, Pero vamos hacia él.
Traducción de Carlos Cámara y Miguel Frontán


Premio Schopenhauer a Murcia, 4 marzo 2004

La Razón, 4 de marzo de 2004 -------------------------------------------------------------------------------- Houellebecq y Arrabal reciben un premio en “un día histórico” Se lo entregó la autora francesa Catherine Millet ante un aforo completo La tercera edición de los Encuentros de Humanidades y Filosofía de Mazarrón vivió ayer una jornada de excepción con la entrega, por vez primera, de sus premios a dos escritores de talla mundial que participan en un ciclo organizado por Cajamurcia De “día histórico” calificó la jornada de ayer el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca. Las palabras no parecen hinchadas si atendemos al trío de ‘galácticos’ que se reunió ayer en el Aula de Cultura de Cajamurcia. Una triada respetada por la crítica, pero que también goza de un inmenso magnetismo mediático. La excentricidad de Fernando Arrabal, el retraimiento de Michel Houellebecq y la promiscuidad de Catherine Millet convocados en una misma mesa, epicentro mundial, por unas horas, de la literatura. Y también del pensamiento, porque de índole filosófica fueron los premios recibidos por los mencionados varones de manos de la citada fémina. El filósofo ‘Antoñito’, mentado por Arrabal en su primer encuentro con la prensa, el pasado lunes, hizo evidente que no era un artificio literario del melillense y acudió como representante de los Encuentros de Humanidades y Filosofía de Mazarrón, promotores de la primera edición de estos galardones. La polémica Catherine Millet hizo entrega del premio Schopenhauer a Houellebecq, quien dijo “creo que lo merezco” y guardó el diploma atropelladamente. Y el premio Wittgenstein a Fernando Arrabal Mucho más comunicativo el dramaturgo español, blandió el galardón con sumo orgullo ante los aplausos de un recinto repleto de espectadores que acto seguido iban a presenciar una mesa redonda, con estos y otros protagonistas, enmarcada en la X Semana de Literatura y Cine Francés. Arrabal destacó que el autor de ‘Las partículas elementales’ hubiera accedido a venir a Murcia, dado que en los últimos tiempos no acudía a ningún acto público. El premio Schopenhauer, es un galardón que otorga Antonio Muñoz Ballesta, Antoñico el filósofo bueno de Mazarrón, según Arrabal, quien recibió, feliz, el premio Wittgenstein y habló del perro de Houellebecq, Clemente, y del perro de Schopenhauer, Atma. (Por cierto, Houellebecq tiene cierto aspecto de retrato William Wegman). Luis Alberto de Cuenca, secretario de Estado de Cultura y poeta, presente en la entrega de los premios, traductor con su mujer de los poemas que ayer se leyeron de Houellebecq, le define como «uno de los grandes maestros de la literatura francesa y de las letras mundiales. Es un auténtico privilegio que esté en Murcia. Soy un fanático de su escritura». ¿Un escritor peligroso? «Sus opiniones sobre distintos credos religiosos son secundarias. Lo importante es leerlo. Peligroso como Shakespeare, Cervantes o Goethe», asegura el secretario de Estado de Cultura. --------------------------------------------------------------------------------


Poemas- http://www.eldigoras.com/poemes/houellebecq.htm

http://www.eldigoras.com/poemes/houellebecq.htm

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