Presse écrite- Divers - Remerciements à Fernando Arrabal : Plateforme présenté à Barcelone par Michel Houellebecq


Subject: Fw: Desde el monasterio: Mise a mort de H. He recogido de la huerta los tomates y están deliciosos con un poquito de jamón y un vinito tinto Arrabal. De ahí a la gloria. To: Fernando Arrabal Sent: Thursday, October 03, 2002 4:25 PM Subject: Desde el monasterio: Mise a mort de H. He recogido de la huerta los tomates y están deliciosos con un poquito de jamón y un vinito tinto Arrabal. De ahí a la gloria. EL MUNDO Michel Houellebecq huye de las polémicas en torno a "Plataforma". A su paso por Barcelona, el autor francés evitó posicionarse sobre su juicio por injurias al Islam PILAR MAURELL BARCELONA.- Ni fotos, ni cámaras de televisión. Tampoco preguntas sobre el juicio que tiene pendiente para sentencia, ni sobre el mundo musulmán. Estas fueron las condiciones, algo draconianas, que impuso el escritor francés Michel Houellebecq para presentar en Barcelona su última novela, Plataforma (Anagrama). Llegó a la sala encogido y desgarbado, sin mirar al frente, algo hastiado, dejó su mochila en el suelo y se sentó. Siguió un buen rato cabizbajo. La presentación de Plataforma se celebró en el Instituto Francés, en una sala que se usa para exposiciones.Rodeaban al francés las fotos de los criminales más conocidos del siglo XX. Era una muestra titulada Visitando a Genet, de la artista Vera Chaves Barcellos sobre la obra de Jean Genet. Así las cosas, Michel Houellebecq se dejó presentar primero por el director del Instituto Francés y luego por su editor, Jorge Herralde, quien agradeció al autor las tres novelas que hasta ahora ha publicado y que, en su opinión, «han cambiado el panorama actual de la literatura francesa». Se trata de Ampliación del campo de batalla y Las partículas elementales. «También le agradezco que haya tenido la gentileza de venir en un momento tan complicado.Según su abogado no debe hablar del tema islámico», añadió Herralde, quien también pidió que no se le hiciesen fotografías al escritor. Houellebecq, juzgado en Francia por injuriar al Islam e incitar al odio racial a raíz de unas declaraciones que hizo hace un año en las revistas Lire y Figaro Magazine, se encoge de hombros y sonríe ante las palabras de su editor. No volverá a hacerlo. Le toca hablar a él. Asegura que si ahora tuviese que escribir Plataforma la acción transcurriría en Cuba o Santo Domingo, porque Tailandia ya no es un país para el turismo sexual, como años atrás. De eso se dio cuenta preparando el guión de Plataforma, que el propio autor francés dirigirá para la gran pantalla. Plataforma trata de un parisino, funcionario en un departamento de cultura, que decide hacer turismo sexual en Tailandia. Allí encuentra a Valérie, una directiva de Nouvelles Frontières con quien empieza una relación. A la vuelta, los dos deciden emprender una nueva aventura empresarial: crear una red mundial de colonias turísticas en las que el sexo se practique libremente. El protagonista es un personaje realmente gris, anodino, y lo es expresamente. «Buscaba a alguien sin características determinadas, que dejara hablar a la gente, que no suscitara reacciones», explica el autor. En cuanto a las reacciones suscitadas en Francia por su última novela, el escritor francés reconoce que en algunos casos han sido «desmedidas». ABC Houellebecq: «Me olvido más de mi vida real que de lo que escribo» S.D. Barcelona. Una rueda de prensa con Michel Houellebecq es algo tan plomizo como el día que hizo ayer en Barcelona. El autor de «Las partículas elementales», de los restos del 68, traza en «Plataforma» la cartografía del turismo sexual y amplía su campo de batalla: sus declaraciones a la revista «Lire» sobre el Islam le han granjeado un proceso judicial incoado a instancia de asociaciones musulmanas. Una advertencia: nada de fotos, ni preguntas sobre su contencioso. Entre pausas cansinas, Houellebecq habla del Michel de «Plataforma»: «No hay muchas cosas mías... Me olvido más de mi vida que de lo que escribo». Niega que Tailandia sea el centro del turismo sexual. ¿Provocador? «Por cansancio», contesta. No es un autor comprometido, si acaso, antiamericano. Le hablan del estilo y su rostro exangüe se vivifica: «los periodistas no saben de qué hablan». No sé cree Balzac, por su realismo. Ni Céline, por su provocación: «Su prosa es como el jazz y a mí no me gusta el jazz». LA RAZON «Mis declaraciones sobre el Islam fueron desmesuradas» Houebellecq, procesado en Francia, presenta «Plataforma» en Barcelona «Mis declaraciones sobre el Islam fueron desmesuradas». Ésta ha sido la única declaración que el autor de «Las partículas elementales» se ha permitido respecto al juicio que se sigue en su contra en París por «incitación al odio racial» e «injurias». Teñido de rubio, con cara de cansancio y un Philip Morris siempre colgándole de los labios, Michel Houellebecq ha cumplido su cita con la prensa barcelonesa a desgana y ayer presentó «Plataforma». «La prostitución infantil no me parece ningún drama», dijo ayer el novelista David Barba - Barcelona.- Desde que afirmara en la revista literaria «Lire» que «la religión más idiota es el Islam» y que «cuando lees el Corán se te cae el alma a los pies», Houellebecq ha recibido varios correos amenazantes y una citación judicial cuyo veredicto se conocerá el próximo 22 de octubre. Un año de cárcel y una multa de 45.000 euros penden sobre su cabeza. Mientras tanto, el abúlico novelista francés, que se define como «un escritor poco comprometido», sigue cumpliendo con su agenda de compromisos, aunque a punto ha estado de cancelar la presentación a la prensa barcelonesa de «Plataforma», su nuevamente polémica obra: «Sus abogados», ha advertido el editor de Anagrama, Jorge Herralde, antes de dar comienzo al acto, «nos han comunicado que no responderá a ninguna pregunta sobre el juicio ni sobre el Islam». Además, tampoco se han podido tomar fotografías de un Houellebecq teñido de rubio que ha comenzado a temer, según fuentes de la editorial, la posibilidad de sufrir un atentado. En este sentido, hoy jueves realizará una «performance» de alto voltaje erótico-literario en el Instituto Francés de Barcelona, en la que, probablemente ¬aseguran las mismas fuentes¬, aparezca con gafas de sol o un pasamontañas para dificultar su identificación. El escritor no necesita de la religión para causar escándalo. «Plataforma», una historia de amor con desencanto generacional de fondo, tiene como protagonista a un funcionario pasivo y cuarentón que, a la muerte de su padre, decide visitar Tailandia para hacer turismo sexual. «Si pudiera volver atrás ¬asegura el autor¬, situaría la trama en Cuba, ya que el Caribe está lleno de mujeres en busca de sexo, sobre todo norteamericanas». Al escritor, que se define como «típicamente antiamericano, sobre todo por los best-sellers que producen, que son una mierda», le encantaría saber «qué opina Fidel Castro sobre el comercio del sexo en la isla». El turismo sexual en Tailandia no le supone a Houellebecq un problema moral. «La prostitución infantil no me parece ningún drama», asegura, aunque matiza que no se trata de un problema acuciante para Tailandia: «Incluso las webs de pedófilos desaconsejan viajar allí, ya que hay muy poca oferta de prostitución infantil y es un país bastante peligroso». Experimentos genéticos Acusado de ser un novelista conservador y de buscar la provocación fácil, el autor ya se había enfrentado a otras cuitas judiciales con anterioridad. La publicación en Francia de «Las partículas elementales» suscitó una fuerte polémica en torno a la manipulación genética, de la que Houellebecq se mostró partidario. «Hoy, tres años después, este debate nos parecería ridículo, pero me siguen pareciendo fascinantes los experimentos con ADN que hacen algunas personas en sus casas. No es difícil realizarlos. Ahora me atraen mucho los elementos de ciencia ficción», confiesa, arrojando pistas sobre un posible tema de su próxima obra. En la novela «Plataforma», el escritor ha recurrido de nuevo a la primera persona para crear a un personaje antipático, pasivo y carente de opiniones que tiene algunos paralelismos con «El extranjero» de Albert Camus. Sobre su estilo, tan valorado por la crítica, cree que «es el tema en el que los periodistas dicen las mayores tonterías. La mayoría de la gente no sabe de qué habla cuando habla de estilo». Las reacciones que suscitan en Francia sus últimos libros parecen traerle al fresco: «Globalmente, no me extrañan», afirma. «¿Qué es lo que habría de sorprenderme? Ha habido menos follón con Plataforma que con Las partículas elementales ». Ahora, el niño malo de la literatura francesa duda sobre si le conviene o no ganar el juicio. Quizás, quienes le amenazan se queden tranquilos con una sentencia condenatoria. «Por ahora», afirma, «seguiré pasando mis vacaciones en Almería, aunque no me inspira nada a nivel literario». Se ignora el tipo de turismo que practica allí. EL PAIS Houellebecq justifica su afán provocador tras ser juzgado por injuriar al islam 'No creo que la novela tenga que ser moral', afirma el autor de 'Plataforma' Noticias relacionadas AMPLIAR Michel Houellebecq. ( DANIEL MORDZINSKI ) MÁS INFORMACIÓN Reportaje: El islam, contra Michel Houellebecq XAVIER MORET | Barcelona Antes de empezar la rueda de prensa, Michel Houellebecq lo deja claro: 'Nada de fotos'. Su abogado ha sido taxativo: no quiere que hable del islam ni que le hagan fotos, lo que no deja de ser sorprendente si tenemos en cuenta que la foto del autor sale en la portada de su última novela, Plataforma (Anagrama). La obra ha armado un considerable revuelo en Francia y todavía está pendiente de sentencia por el juicio emprendido contra él por las opiniones despectivas sobre el islam vertidas en una revista francesa. Houellebecq, sin embargo, polémico y provocador por naturaleza, habla del tema, aunque sea de soslayo. 'Es un poco triste lo del proceso, pero al final me he dicho que forma parte del oficio'. Plataforma, la tercera novela de Houellebecq, trata en primera persona de un personaje nihilista llamado Michel que tiene en el sexo una especie de refugio. El turismo sexual en Tailandia y las críticas a las agencias de turismo sirven de fondo para una historia de amor contemporánea en la que la violencia también juega un papel. 'A menudo pongo cosas mías en mis novelas, pero es muy raro que las utilice tal como han pasado. Por ejemplo, los lugares de los que hablo son reales, pero casi nunca hablo de personajes reales. De hecho, pienso que con el tiempo acabo olvidando mi vida real, mucho más que de lo que escribo. Lo que sí hago a veces son transposiciones. Por ejemplo, en Plataforma hablo de una chica que hace moldes de su clítoris, que es algo que nunca he visto, pero sí conocí a una chica que hacía moldes de sus tetas'. Houellebecq habla en susurros, como si no le interesara lo que dice. De hecho, comenta que a veces se dedica a provocar por cansancio. O lo contrario: hay veces que se siente desactivado. Cuando habla de la historia de amor y de sexo que hay entre Michel, un funcionario desengañado del Ministerio de Cultura, y Valérie, una yuppy del turismo de masas, no se entusiasma, pero parece sorprenderse con detalles laterales. 'Cuando escribí sobre Valérie, no conocía a ningún personaje similar, pero lo he conocido después de publicar el libro: una danesa que era una yuppy con una vida anterior muy curiosa'. Turismo sexual Así como del islam no quiere hablar, Houellebecq no tiene reparos en hablar sobre el turismo sexual. 'Si ahora volviera a escribir la novela, quizá la ambientaría en Cuba o en Santo Domingo, ya que son países que encajan mejor con la idea del turismo sexual. En Tailandia el turismo sexual está bien, pero quizá demasiado bien. Quiero decir que no entra en conflicto con nada. El dinero se reparte de modo más o menos consensuado y no es realmente un tema dramático'. Al preguntarle si para él es un drama la prostitución infantil en Tailandia, se encoge de hombros y declara: 'No, no puede decirse que sea un drama'. Tras calificar a Breet Easton Ellis de 'buen escritor', comenta Houellebecq que no se siente un provocador. 'Lo soy a veces, pero un poco por cansancio', dice. 'De hecho he dicho antes que la prostitución infantil no era un drama en Tailandia, pero la verdad es que no hay mucha allí. Incluso en las webs de pedófilos se desaconseja el país, pero hay veces que no me apetece responder ampliamente. Lo de provocar depende a veces de la reacción del público. Por ejemplo, cuando se publicó Las partículas elementales me preguntaron en Francia si estaba a favor de la manipulación genética. Respondí que sí y hubo polémica, pero no creo que la hubiera hoy'. 'No creo que la función principal de la novela tenga que ser moral', afirma Houellebecq ante las acusaciones que ha recibido de inmoral. 'Creo que si de lo que trata es de moral, los sermones son más útiles. Yo no he escrito sermones, pero pienso que son mejores para dar mensajes morales'. Cuando sale el tema del estilo, Houellebecq se anima, no en vano declaró hace unas semanas, ante la noticia de su proceso, que, si tenían que juzgarle por algo, era por si ponía o no bien las comas. 'La mayoría de las veces que los periodistas hablan de mi estilo se nota que no han entendido nada', afirma. 'Es el tema sobre el que dicen más tonterías. Creo, por ejemplo, que en el estilo de Céline hay una relación clara con el jazz, y supongo que por esto no me gusta Céline, porque no me gusta el jazz. Un rasgo característico de mi estilo son los puntos y las comas, y creo que en francés debería inventarse algo intermedio entre el punto y la coma'. Houellebecq, que abre su novela con una cita de Balzac, considera que éste es 'un gran novelista'. 'Yo, por desgracia, no soy capaz de escribir como él', añade. 'Me doy cuenta de que no soy tan bueno. Creo que la Rusia actual está pidiendo un Balzac'. En la novela, Houellebecq no ahorra sus críticas punzantes a los best sellers norteamericanos, que califica de 'mierda', y a la Guía del trotamundos. 'Los de la guía se sintieron molestos', comenta. 'Y tenían motivos, pero globalmente no me ha sorprendido la reacción que ha habido en Francia ante Plataforma. Ha habido menos follón que con Las partículas elementales. En todo caso, no creo que cambie mi escritura, sino más bien mi manera de ser. Pienso que, al fin y al cabo, la escritura y la vida son muy independientes'. Acerca de su proceso iniciado por sus declaraciones a la revista Lire sobre el islam, el único comentario de Houellebecq es que 'la reacción creo que ha sido un poco desmesurada'. 'La solidaridad ha funcionado bien', añade, 'pero los intelectuales son una cosa y los novelistas otra, y pienso que no tienen nada que ver entre sí. Lo que ha funcionado es la solidaridad de los novelistas. Respecto a anteriores polémicas, con una novela anterior hicimos concesiones a un cámping que protestó y ahora me arrepiento de haberlas hecho'. Houellebecq, que ha fijado su residencia en Irlanda, reflexiona que el mundo es cada vez más violento. 'Es violento desde todos los puntos de vista', dice. 'Económicamente, por ejemplo, pienso que lo que ha ocurrido con algunas grandes empresas es tan exagerado que, si alguien lo hubiera escrito en una novela, no le hubieran creído'. -------------------------------------------------------------------------------- Frases polémicas Houellebecq ha tenido que defenderse en los tribunales de París acusado por diferentes instancias musulmanas de incitar al 'odio racial'. Se enfrenta a un año de cárcel y a una multa de 45.000 euros.Se le ha denunciado por sus declaraciones a la revista Lire y no, paradójicamente en aras de la libertad de expresión, por los pasajes contra el islam que contiene Plataforma y que son tan elocuentes como las manifestaciones (una de ellas fue que 'la religión más idiota es el islam'). En la novela se dice que la religión de los países árabes es 'insensata', y un personaje, egipcio, expresa: 'El islam sólo podía nacer en un estúpido desierto, entre beduinos mugrientos que no tenían otra cosa que hacer, con perdón, que dar por el culo a sus camellos' (...) 'No habrá nunca sitio en tierras musulmanas para la inteligencia y el talento; si han existido matemáticos, poetas y sabios árabes, es sólo porque habían perdido la fe'. En su defensa, Houellebecq ha defendido el 'derecho a la provocación'. Houellebecq protagonizará hoy a las 20.30, en el Istituto Francés de Barcelona, una performance / lectura con acompañamiento musical en la que tiene previsto realizar un molde de una modelo desnuda.

 

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